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Imagina que tienes que redactar un importante informe en tu trabajo. Aunque cómodamente puedes desarrollarlo en dos días, tu jefe te ha dado un plazo de dos semanas. Así, en vez de acabarlo cuanto antes, vas alargando tu tarea hasta llegar a la fecha límite. ¿Te suena familiar? Pues es una historia mucho más común de lo que imaginabas.


De hecho, la forma en que las personas afrontamos el tiempo de trabajo ha sido estudiada durante décadas para abordar el tema de la productividad personal. 


Como consecuencia, surgen las denominadas leyes fundamentales de Parkinson, ampliamente conocidas dentro del mundo empresarial y que son empleadas como técnicas para lograr mejores resultados en nuestras tareas diarias y así lograr nuestros objetivos de una manera más eficiente.


Créenos, ¡valdrá la pena echarle un ojo a la información que te traemos!

Qué es la Ley de Parkinson

Retrocedamos en el tiempo al año 1955, cuando el británico Cyril Northcote Parkinson  llevó a cabo un ensayo sobre el Imperio británico y la burocracia que existía en aquel entonces dentro de la administración pública.

La investigación sobre el impacto en la productividad del número de empleados de la oficina colonial fue publicada a través de la revista británica The Economist y su interés fue tal, que para 1957 Cyril Parkinson enunció las tres conocidas leyes que persisten en la actualidad.

¿Y cómo el historiador naval británico consiguió llevar a cabo su estudio? 

Básicamente, Parkinson tomó tres ideas claves: el trabajo, el tiempo y el gasto, y analizó en detalle la relación entre el rendimiento personal y el tiempo de trabajo.

Así, a pesar de haber surgido como un estudio social de la época, la propuesta de Parkinson permite no sólo mejorar los ciclos de productividad en cuanto al valor del tiempo, sino también la eficiencia en el manejo de dinero y cómo las leyes pueden ser aplicadas directamente en nuestra vida cotidiana para potenciar nuestro crecimiento personal.


En general, Parkinson buscó romper el mito en la relación tiempo-productividad, destacando que muchas veces la cantidad de trabajo que tengamos se ve afectada por la cantidad de tiempo disponible para llevarla a cabo.

Entonces, ¿te animas a conocer los tres enunciados de la Ley y la forma en la que pueden estar afectando productividad personal? ¡Sigue leyendo!

Ley #1 de Parkinson

El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización.

Siendo la frase estrella de su obra satírica, Parkinson explica cómo las personas acostumbramos a planificar en función del tiempo del que disponemos. Es decir, si te das un día entero en completar una tarea que puedes hacer en dos horas, inconscientemente tu mente asumirá que es mucho más compleja y puede acabar generando estrés y ansiedad, así como promover el hábito de la procrastinación.

Por tanto, para una correcta gestión del tiempo, es necesario hacer un uso efectivo de los plazos que tenemos y enfocarnos en terminar nuestra tarea cuanto antes. 

Por ejemplo, imagina que tienes un importante ensayo que redactar y tu profesor ha decidido dar un plazo de entrega de un mes. En un principio, lo ves como una entrega lejana y decides darle prioridad a otras cosas. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, estás en la fecha límite y tu cerebro no trabaja con la misma efectividad ante la presión de la entrega.

Es por ello que, de acuerdo a Parkinson, al ponernos plazos de tiempo más cortos, nuestro esfuerzo se puede enfocar en esa única tarea con mayor productividad.

Y tú, ¿ya sabes cuánto tiempo dedicarle el mayor esfuerzo a tus objetivos?

Ley #2 de Parkinson

Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos.

Al igual que el tiempo, el dinero es uno de los ámbitos que debemos aprender a gestionar a lo largo de nuestra vida. ¿Te cuesta llegar a fin de mes? ¿No sabes de qué manera administrar tus recursos disponibles?

«El minimalismo no es la falta de algo. Es simplemente la cantidad perfecta de algo» - Nicolas Burroughs.

La segunda Ley de Parkinson, por tanto, nos habla sobre cómo, sin importar cuánto varíen nuestros ingresos, buscamos cubrirlos con gastos.

¿Este mes obtuviste un bono extra, pero inmediatamente lo gastaste en algo que sabes que no era prioritario? ¿O esta quincena has tenido que cancelar alguna cena con amigos por ir justo de cuentas?


Adoptar un estilo de vida minimalista y adquirir una buena educación de nuestras finanzas puede marcar la diferencia y ayudarnos a establecer nuestras prioridades económicas de una manera más estable. Y si necesitas ayuda para llevar un mejor control de tus gastos, hoy en día encuentras aplicaciones útiles y seguras para un uso más responsable del dinero.

Ley #3 de Parkinson

El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia.

También conocida como la ley de trivialidad, la última Ley de Parkinson hace referencia a la gestión de tiempo y priorización de actividades. 

Y es que bien sea para un examen, un informe para tu trabajo o un ensayo para la universidad, las personas tendemos a darle prioridad a las tareas más sencillas como un «escape» para evitar actividades que consideramos complejas.

¿Cuántas veces no empezaste una tarea importante pero acabaste chequeando las redes sociales? 

Y de hecho, este tipo de situaciones pueden llegar a afectar nuestro proceso de toma de decisiones en cualquier aspecto de nuestra vida. Imagina que tienes un importante encuentro con tu jefe. Sabes que tienes que ser puntual y llevar una buena propuesta de trabajo, pero en su lugar comienzas a pensar en qué ropa usar, qué harás luego, revisas el tiempo y...¡BAM! Llegas tarde a tu encuentro.

Este tipo de situaciones es a lo que Parkinson acuñó como el bikeshedding o el ejemplo del estacionamiento de bicicletas, haciendo referencia a su investigación de un equipo de trabajo que dedicó parte de su tiempo a discusiones que no venían al caso como qué materiales usar para construir un techo de aparcamiento para bicicletas, dejando a un lado el punto realmente importante del encuentro.

Así, la ley de la trivialidad viene a destacar que nuestro crecimiento personal se puede ver afectado negativamente por divagar en cosas insignificantes. 

Un recurso muy útil para evitar esto, es el propuesto por sociólogo Vilfredo Pareto. El Principio de Pareto o Regla del 80/20 propone que el 80% de los resultados obtenidos provienen del 20% del esfuerzo dedicado. 

Por ejemplo, podemos ser un 20% productivos en el 80% de nuestro trabajo.

El objetivo es, por tanto, enfocar tu atención en ese 20% para sacarle el mayor provecho para cumplir con tus objetivos diarios. De esta forma, aprovecharás tus horas con mayor productividad.

4 Consejos para aplicarla en tu vida

La Ley de Parkinson nos invita a reflexionar cuánto tiempo dedicamos de forma productiva a nuestros objetivos personales. ¿Aún no sabes cómo incluir estos principios en tu día a día? ¡Toma nota!

1. Organiza y planifica tus objetivos

Para lograr una correcta gestión del tiempo sin suponer un mayor esfuerzo en nuestro día a día, es necesario llevar una buena organización. Identifica aquellas metas que llevas queriendo cumplir pero que pospones constantemente. 

Junto a la Ley de Pareto, puedes poner en práctica otros métodos muy prácticos, como plantearte objetivos SMART (por sus siglas en inglés).

2. Saca provecho a tu productividad

Sabemos que no todos funcionamos a las mismas horas y de manera continua. Por eso es importante que t


e tomes un par de minutos de descanso entre bloque y bloque de trabajo. La técnica Pomodoro es quizás una de las más conocidas en cuanto al control del tiempo.

Recuerda que más allá de las horas, lo importante es medir nuestros resultados. Para ello, propón una fecha límite razonable a tus proyectos, de manera que puedas gestionar tu rendimiento de una manera saludable.

Además, las personas altamente efectivas saben en qué momento del día sacarle el máximo provecho a su productividad. ¿Por la mañana, tarde o noche? ¡Da igual! Lo importante es que dediques ese bloque de productividad a tus metas más importantes.

¡Verás cómo en menor tiempo tu productividad se repotenciará!

3. ¡Sal de las cosas pequeñas!

«Getting Things Done!» escribió el autor David Allen en su obra «Organízate con eficacia». Este principio indica que debemos realizar aquellas tareas que podamos realizar en menos de dos minutos en lugar de posponer. 

«Gran parte del estrés que sienten las personas no proviene de tener demasiado que hacer. Viene de no terminar lo que empezaron». - David Allen 

Aunque no es un plazo de tiempo estricto, esta regla tiene como base aprovechar pequeños momentos de nuestro día para tareas pequeñas y sencillas como responder un correo o llamar a un compañero. De esta manera, podrás romper con malos hábitos como la postergación constante de tareas.

4. Aplica la Ley de Parkinson a tu manera

Como ves, existen muchas herramientas a la mano para poder medir tu productividad y sacar adelante todos tus objetivos personales. Entonces, ¿por qué no crear una nueva versión propia de Parkinson? 

Tan sólo es necesario saber canalizar nuestro tiempo, dinero y recursos disponibles. ¡Anímate a desafiar tus límites y llevar tu capacidad de trabajo a un nivel que te permita lograr todo lo que te propongas!

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